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El mundo del odiador



No vamos a hablar a continuación de lo malo que es un hater, de que generalmente se trata de personas con baja autoestima, ni de todo ese análisis que nos lleva a pensar que son personas insatisfechas con mucho tiempo mal usado. A esta altura sabemos perfectamente que los haters, en su traducción “odiadores”, acechan internet con comentarios negativos criticando absolutamente todo lo que se les cruce, por eso no nos sorprende ver un video de un gato tocando el piano y que debajo Fran004 le comente “suena horrible y ese gato está gordo”, así, sin más.



Como esto suele estar bastante claro, vamos a enfocarnos primero en diferenciar al hater del troll, dos conceptos que suelen confundirse pero no tienen las mismas intenciones. En segundo lugar, intentaremos entender cómo se está conteniendo actualmente la oleada de odio desde el punto de vista legal, con tiempos que muchas veces no acompañan los cambios permanentes de la web.


Troll vs. Hater

Un hater iría detrás de un troll, pero no al revés. El primero busca hacer un daño puntual, se mete sistemáticamente con una persona o entidad y comenta sus contenidos con agresividad buscando herir específicamente al objeto de su odio.

En cambio el troll es una cuenta que crea contenido para molestar en general. Se podría decir que no tienen una intención tan marcada, sino que buscan llamar la atención a través de ofensas aleatorias. Quieren retweets y seguidores, en definitiva pretenden popularidad. Su odio no es genuino, y a veces se trata de cuentas falsas que conforman una campaña utilizada por ejemplo en el ámbito político.


El freno

Como sabemos, la justicia se sigue adaptando día a día a las ocurrencias de los usuarios en la Internet, y el mundo hater no es la excepción.

Actualmente, en la ciudad de Buenos Aires el hater puede ser sancionado con una contravención. Las denuncias pueden realizarse ante el Ministerio Público Fiscal o el Observatorio de Internet del Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI), desde donde además se brinda asesoramiento para enfrentar el hostigamiento en redes.

Pero lo cierto es que aun no hay una ley precisa como sí es el caso de Francia, que en julio de este año aprobó una ley que obliga a plataformas como Facebook o Twitter y motores de búsqueda de Internet a retirar los contenidos “manifiestamente” ilícitos en 24 horas, de lo contrario se cobran multas de hasta 1,25 millones de euros.


El freno a los haters es algo que genera mucha discrepancia, porque su disposición debe seguir respetando la libertad de expresión. Por eso es importante definir las expresiones de odio, determinar su gravedad y en función de esto ejercer la pena. En definitiva hay que ponerse de acuerdo y actuar sobre un terreno subjetivo, intangible y en constante cambio como el de las redes sociales. Suerte con eso! 📷


Por Gianella Di Benedetto

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